Las fiestas en honor al Santo Cristo y San Vicente Ferrer se celebran entre el 12 y el 15 de septiembre.
Durante esos días, las calles y plazas de Graus se llenan de una serie
de actos populares en los que se refrenda la vitalidad de un ritual
único por su diversidad y universalidad.
Estas fiestas recibieron la calificación de Interés Turístico Nacional
en 1973, al constituir una manifestación festiva que combina la
antigüedad de algunos de sus elementos con la evolución y adaptación de
otros con el paso de los siglos. Y es que las Fiestas de Graus son
especiales, sobre todo por el espectacular catálogo de actos religiosos y
profanos que las conforman, todo un universo festivo en el que destaca
la riqueza antropológica de sus ritos tradicionales.
Las Fiestas de Graus se componen de variados y singulares actos. Los más
destacados de ellos son la ruidosa espera de la gaita, las solemnes
procesiones de los santos patronos, las atractivas actuaciones de los
dances, las esperpénticas acciones de cabezudos, gigantes, caretas y
caballez, la sátira de la Mojiganga, la tradicional Llega, o el canto de
las Albadas.
La Plaza Mayor, una de las más bellas de España, alberga los actos más
tradicionales, como son los bailes y la Mojiganga. El dance de espadas
es de una antigüedad profunda e indefinida, mientras que el baile de las
cintas comenzó a introducirse a mediados del siglo XIX. La Mojiganga,
otro de los actos centrales, es un singular espectáculo burlesco que
repasa la vida de la localidad durante el último año.
Estas representaciones, ceñidas a la historia y a la tradición de la
población que las ha sustentado, han configurado unas fiestas únicas en
el mundo.